Tanto si estáis por la sierra pobre de Madrid, como si has aprovechado para conocer el Berrueco, o volveis a Madrid de haber visitado el Hayedo de Montejo (precioso en cualquier época), aquí va esta recomendación con vistas al embalse del Atazar, que no es fácil caer en ella sin ayuda.
Se trata de un restaurante de montaña, de esos que hay esparcidos por la sierra, en los que nunca se come mal(35€pp), lo sorprendente es que no sólo tengan una terraza con unas vistas preciosas a la sierra y al pantano, sino que hagan un arroz con bogavante de cine,sirvan unas gambas cocidas excelentes, o una carne a la plancha de la sierra de Madrid que entona al comensal en cualquier época del año.
No hay etiqueta, se mezclan visitantes de chaqueta con ciclistas en busca de calorías, tienen parking de tierra donde caben mas de 200 coches, y la clientela es diversa, entre semana un poco subida de años, prueba clara de que aquí se come bien...
El cordero parece ser una especialidad de la casa, pero sinceramente, la primera vez hay que pedir el arroz y a ser posible,que os den una mesa en la terraza.
El restaurante tiene buenos vinos y licores, que permiten alargar la comida hasta bien entradas las 7 de la tarde, no tienen prisa, y además fomentan que se haga sobremesa, utilizando un salón al fondo como pista improvisada de baile de la que no se sabe muy bien su hora de cierre...
Si por casualidad os gusta caminar más que bailar, el paseo hasta el pantano mejora la digestión...y los músculos.
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